El mundo de xarlie

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“People vs. George Lucas”

El pasado mes de septiembre me acerqué al Festival Internacional de Cine Fantástico en Sitges y entre otras películas vi el documental “People vs. George Lucas” escrito y dirigido por Alexandre O. Phillipe (2010).

En dicho documental se analiza la relación entre el director de cine norteamericano George Lucas y los fans de sus películas, especialmente de la saga Star Wars.
Una visión resumida, a la par que simplista, del documentalista diría que los fans le hicieron rico y convirtieron Star Wars en una religión. A cambio, el cineasta les devolvió una cuestionable revisión digitalizada.

En el documental aparecen fans de Lucas de todo pelaje y condición que, le reprochan haber reprobado el legado cultural que creó con la trilogía original de Star Wars.
Tras la presentación en sociedad de El imperio contraataca, Lucas se manifestó en 1988 en contra de colorear películas en blanco y negro. Un año después, la película ingresa en el National Film Registry de la biblioteca del Congreso, registro de películas “cultural o históricamente significativas”.
Pero en los años noventa, empiezan los problemas. Tras el estreno de la nueva trilogía (la pre-cuela) y en 1997 el lanzamiento de la trilogía original remasterizada con retoques formales y narrativos, los fans de Star Wars claman contra Lucas por haber desvirtuado lo que para ellos se había convertido en una religión. Aquí es donde plantea el dilema, si bien legalmente Star Wars pertenece enteramente a su creador, pero en cuanto se adopta como bien cultural se abre el debate sobre si la obra pertenece al creador o al público que la consume.
Dos grandes ítems ejemplifican las críticas. Por lo que respecta a la revisión de la primera trilogía se achaca a Lucas que los cambios efectuados han modificado aspectos esenciales de los personajes por ejemplo el episodio de Han Solo en el bar. Con la nueva versión ya no dispara primero. A raíz de este cambio se originó la campaña, “Han Solo shot first” en que los fan films (películas hechas por fans) criticaban el cambio. En cuanto a la nueva trilogía, la gran protesta se centra en el rídiculo personaje Jar Jar Binks blanco de las críticas de los fans mediante los fan edits (montajes de fans). En ambas casos, los fans consideran que ni los cambios en la trilogía primigenia ni la calidad de la segunda trilogía son equiparables al universo construido por Lucas en la trilogía original y, por tanto, la excepción ocasionada les lleva a “odiar” a su idolatrado Lucas.
Además cabe destacar que Lucas afirma no disponer de las copias del montaje original de la primera trilogía por lo que a partir de ahora se pondrán a la venta con los cambios realizados. Y finalmente, en 2012 coincidiendo con el 30 aniversario de El imperio contrataca, saldrá la saga al completo en 3D.

El gran debate está en si, como he mencionado anteriormente, la obra pertenece al creador o al público que la consume.
En el actual mundo digital es necesario replantear los derechos de autor. En el siglo XXI, se ha acercado en gran medida la distancia entre el autor y el público debido a la cercanía, la popularización de la cultura, los medios de comunicación, internet y la inmediatez. Nos acercamos a una cultura cada vez más participativa en que el público participa e influencia en la creación de la obra del autor.
En el caso de una obra ya finalizada, el autor la comunica al público e inmediata recibe los comentarios de su público, puede percibir sus reacciones de inmediato. Pero el caso más exacerbado es en el caso de la obra no finalizada. Caso en que el público conoce parte de la obra al mismo tiempo que el autor la está finalizando. A modo de ejemplo cabe señalar las series de televisión. En función de los resultados de audiencia, respuesta de los espectadores (público) la deriva de los capítulos puede modificarse en busca de un mayor agrado del espectador.
Pero con Star Wars, el debate se complica. Debido a su popularización, la saga ingresó en el National Film Registry por lo cual pasa a ser un bien cultural. Y aquí aparece la cuestión: ¿la obra pertenece al artista o a su público? ¿ tiene derecho a modificarla a posteriori? ¿influye en ello su mayor o menor comercialización? Los fans de Star Wars se han adueñado de la obra y consideran que Lucas no la puede modificar pues es suya y si hace más películas, deben cumplir las expectativas creadas. Sin embargo, para Lucas, la obra es del autor y tiene derecho a rehacerla posteriormente bajo la explicación de que la versión actual digitalizada es la que hubiera querido hacer en un principio pero por cuestiones económicas no se realizó. Por el contrario, ahora gracias al ordenador ha podido hacerlo.
En mi opinión, cuando una obra pasa a ser considerada bien cultural, no es correcto moralmente modificarla. Si el autor realiza otras versiones a posteriori, no deberían substituir a la primigenia sino que son otras versiones del autor igualmente válidas. Como ejemplo directores de cine como Ridley Scott ha realizado varias versiones de Blade Runner (original, versión del director, digitalizada..) siendo todas igualmente válidas.

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