El mundo de xarlie

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La sombra del dopaje

La sombra del dopaje se cierne sobre los deportistas españoles. Tras el caso Contador, una vorágine de acusaciones sobre los deportistas españoles más famosos ha recorrido los medios de comunicación especialmente los franceses. Se acusa a los deportistas de españoles de un dopaje en masa como si los triunfos que se han conseguido en todos las disciplinas deportistas sean debidos a un dopaje al por mayor y a una pasividad por sistema de los órganos deportivos españoles. Duele a algunos, que de unos años para acá, los deportistas españoles triunfen en el mejor campeonato de basket del mundo (NBA), el mundial y el europeo de fútbol, las ligas de campeones del Barça, las Davis y demás trofeos de Rafa Nadal y los dos mundiales conseguidos por Fernando Alonso. Y, especialmente, los triunfos conseguidos en el Tour de Francia. Es evidente que el doping no está detrás de estos triunfos. Se trata de una buena planificación deportiva y de que se han sentado unas buenas bases en torno a la formación a partir de una competición, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 que marcaron un antes y un después para el deporte español. Sin embargo, la envidia es una mala consejera en todos los ámbitos. Se ha preferido optar por la envidia ante otras actitudes más positivas como es la competitividad. Por otro lado, es un tema a cuestionar que los recientes éxitos de los deportistas españoles han estigmatizado a la sociedad española como un país enfocado al deporte y al turismo, barato, la otra singularidad española. Nada más allá de la realidad pero que al final es lo que queda en el imaginario colectivo.

A menudo nos cuesta vender este producto, la excelencia del deporte español, y destacar los valores que comporta de compañerismo y competitividad pero ahí estamos ganándolo todo pero con la sombra de la duda sembrada por parte de la prensa francesa. El siembra que algo recogerás. Pura envidia. Dentro de esta problemática se enmarca el caso Contador. Elegido por algunos como sintomático del todo. Es evidente que el clembuterol no se desarrolla per sé y que las pruebas aportadas por Contador son muy débiles. No se puede defender que la existencia de clembuterol, sustancia dopante no permitida, halla aparecido en su organismo por el consumo de carne de ternera de una carnicería de Irún. Es una mala defensa. Y más si tenemos en cuenta que no se han dado más casos de carne de carne adulterada en años. Quizás un reconocimiento de culpa a tiempo hubiera conseguido perder mucho tiempo, dinero y un castigo menor. Es por eso que no nos sabemos vender bien. Una mala defensa provoca irremediablemente una sombra de sospecha y más si la acompañamos de una defensa por los políticos del caso. ¿Porqué se meten? Cuando el nacionalismo puro y duro se mezcla con el deporte es que vienen mal dadas.

Ahora es tarea de los deportistas y los responsables deportivos acabar con esta sombra que nos atenaza y volver a la senda de los triunfos sin paliativos. En definitiva, hay que conseguir que se goce con el triunfo de un deportista por su esfuerzo y no por su procedencia.

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