El mundo de xarlie

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Conclusiones tras el 12 de octubre

He querido que pasaran unos días para analizar con tiento cifras y letras tras el pasado 12 de octubre. Cifras de asistentes y letras de los discursos. Tan importantes son las cifras y las letras de los que estuvieron como de los que no asistieron. Una semana entera para contar los que estaban y los que no estaban; para saber que decían los que fueron y los que no fueron y, especialmente, para interpretar quienes son y cuantos son los que no han dicho nada de la película. Por que si sumamos los que no participaron en la Vía Catalana ni en la manifestación de plaça Catalunya del 12 de octubre, vemos que la mayoría son los que no han hablado. Más adelante, volveré a plantear este tema.

El 12 de octubre pasaron muchas cosas en Barcelona. Debo decir que como soy un amante de la tranquilidad, decidí disfrutar del finde con mi pareja en el precioso pueblo de Peralta (Tarragona). En el fondo, tanto baile de banderas me está abrumando.

Pero volvamos al día 12. Los actos principales del día fueron tres: la marcha fascista de toda la vida (unos 300 cafres) con su antítesis, la marcha antifascista del barrio de Sants y el acto principal, la manifestación celebrada en la plaça Catalunya (en Barcelona) a favor de la unidad de España. En lo que resta del artículo, me centraré en la manifestación de plaça Catalunya pues los cafres no se merecen ni una línea de texto.

Los convocantes de la manifestación del 12-O fueron la plataforma Som Catalunya, Somos España cuyo portavoz es el ex-diputado de C’s, José Domingo. La convocatoria era en la plaça Catalunya donde según los organizadores se reunieron 160.000 personas y según la Guardia Urbana había 30.000. Aquí empieza el baile de cifras. Como he comentado anteriormente, no estaba en Barcelona mientras se celebraba la manifestación por lo que no pude contar los asistentes. Personalmente, no creo que ni unos ni otros hayan acertado con el recuento, aunque si que es verdad que suele haber más gente cuando el Barça gana la Liga que el sábado pasado. En cuanto al poder de convocatoria de la plataforma, tengo mis dudas. Necesitaron de la ayuda de los partidos Ciutadans y Partido Popular para llevar gente a la plaza. Así, el PP ha admitido que fletó autocares gratuitos para traer personas desde fuera de Barcelona. Es evidente que el PP y C’s serían los grandes beneficiarios si la convocatoria tenía un gran éxito. Para conseguirlo, movilizaron a sus respectivas bases y principales dirigentes en Catalunya (Alicia Sánchez-Camacho y Albert Rivera).
Cualquiera día que Ciutadans y PP son los mismos pero, no es así. Rivera ha conseguido dar un barniz moderno al movimiento contra la independencia, mientras Sánchez-Camacho arrastra la pesada cruz que le imponen sus compañeros de partido. Como consecuencia, Ciutadans ha conseguido capitalizar al elector joven que se siente tanto catalán como español y su techo electoral crece día a día a costa de los populares.

Si comparamos la concentración de la plaça de Catalunya con la Vía Catalana de la Diada del Onze de Setembre, vemos que la sociedad catalana está muy viva. Ambos actos defienden opciones políticas diferentes pero se celebraron en un ambiente cívico, familiar y festivo. Donde algunos quieren ver una confrontación dentro de la sociedad catalana, los hechos demuestran la madurez de la sociedad catalana al ser posible el debate y la coexistencia pacífica de posiciones bien alejadas respecto a la cuestión de la soberanía.

Lo que jode a muchos es que los propulsores de la independencia, estén llevando este camino buscando el consenso: con una vía (entrelazando las manos), y de forma pacífica. ¿Qué puedes decir negativo contra unas personas que en día festivo se cogen de la mano a la misma hora? ¡Nada! Puedes estar en desacuerdo con lo que defienden, pero sus métodos son sin ninguna duda perfectos. Y así, es como se han ganado la calle, luchando pueblo a pueblo y llegando a la gente.

Por el otro lado, ¿cómo se les contesta? Se les combate con amenazas al decir que si Catalunya consigue la independencia quedará fuera de UE y afirmando que una ley (la Constitución) es inalterable. Y yo me pregunto, ¿desde cuanto una ley es inmutable? Es evidente que la respuesta de los nacionalistas españoles provoca más independentistas catalanes. Y la tercera vía, pues pilla por ambos lados.

Pero si el debate no era lo suficientemente denso, últimamente ha aparecido un nuevo concepto: la mayoría silenciosa. Se define como mayoría silenciosa a los que se quedan en casa cuando hay una manifestación de un signo u otro. Es decir, los que se quedaron en casa el Onze de setembre y el 12 de octubre. El caso es que si sumamos los participantes en ambas movilizaciones, vemos que faltan muchos catalanes. Por ejemplo, hay varias opciones políticas que todavía no han salido a la calle: nacionalistas catalanes y federalistas. Además, tampoco han salido a la calle los que simplemente pasan de la dicotomía Catalunya-España y les preocupa más como salir de la crisis. Y finalmente, están los que ya no creen en nada y pasan de todo. A nivel electoral, podríamos decir que no han salido a la calle partidos como Unió, PSC o IC, al menos de manera oficial. Y muchos, muchos escépticos y pasotas.

¿Y ahora qué hacemos? Pues no hacer caso a Aznar cuando dice que: “Quien ignora la Carta Magna va en contra de la voluntad nacional” y es hora de que ambos presidentes (Rajoy y Mas) se pongan de acuerdo y tomen decisiones de estado. La primera decisión debe ser dar voz a todos, organizando una manifestación democrática donde todos los catalanes puedan definir que opción prefieren para la relación entre Catalunya y España: actual, independencia o 3ª vía. Y, la mejor manera de dar voz a todo el mundo es votando. Es decir, el “dret a decidir”, que las urnas democráticamente decidan. Que hable la democracia.

Yo solo pido una cosa: democracia. Que todos y todas podamos hablar en las urnas, como en todo estado democrático.

Ya sé que no es la cuestión que nos acontece pero recuerdo como ya he comentado otras veces que tenemos pendiente determinar en las urnas varios temas capitales: monarquía/ república, estado aconfesional/laico, estado de las autonomías/estado federal/ estados independientes. Votemos y hágase lo que diga la mayoría.

En definitiva, debemos recuperar verbos como hablar, ceder, pactar, consensuar… Vamos, que toca poner todas las cartas sobre la mesa y evidentemente, dejar hablar al pueblo. Y por supuesto, con una premisa: las leyes (incluida la Constitución) son fruto del momento histórico-social-político y económico en que se hacen pero no deben ser inmutables e imperturbables, se deben adaptar a la evolución de la sociedad a la que pretenden regir. Si la sociedad se mueve por delante de la ley, ésta la debe acompañar para regularla mejor.

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