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El fin de los alquileres de renta antigua cambiará el centro de las ciudades

Actualmente hay 200.000 locales con alquileres de renta antigua. La mayoría están en Catalunya (sobretodo Barcelona), Madrid, Granada, Córdoba, Málaga, Santander, algunas zonas rurales y aldeas de Galicia. Según Copyme (Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas de España) representan uno de cada diez locales en régimen de alquiler.

Pero, ¿qué significa que hoy acaban los alquileres de renta antigua? 31 de diciembre de 2014 Hoy es el fin de la moratoria establecida por la ley de 1994 para que los espacios arrendados antes de 1985 mantuviesen la renta antigua por un plazo de 20 años, un tipo de contrato a largo plazo que solo les permitía subir la renta según el IPC. Hay algunas excepciones, pero por lo general todos esos contratos tienen que renegociarse antes del 1 de enero. La moratoria permitía a estos comercios mantener alquileres por debajo del mercado provocando un agravio comparativo con locales que pagan alquileres actualizados.

Ante el fin de la moratoria, la mayoría de los locales han optado por negociar con los propietarios del inmueble una modificación del importe del alquiler pero hay muchos locales que no han podido asumir el aumento del precio del alquiler y han optado por la jubilación, cambio de local a otra zona más asequible y otros locales han optado por el cierre. El cierre o traslado de muchos de estos comercios históricos ha modificado en parte los centros de las ciudades. Así, en Barcelona ya han cerrado locales emblemáticos como las librerías Canuda y Catalonia. Además, otros locales históricos como el Colmado Quilez están a punto de cerrar. Son comercios de larga tradición, algunos centenarios, ubicados en el centro de las ciudades que con su cierre o traslado a zonas menos emblemáticas, están modificando el tejido comercial de los centros de las ciudades. En Barcelona, el centro de la ciudad ha pasado a estar ocupado por grandes marcas, franquicias y nuevas tiendas que ofrecen productos de moda muy especializados que, con el tiempo, pasarán a ocupar el lugar de esa librería o colmado centenarios. El comprador sigue demandando productos especializados pero ya no serán una camisa a medida o un libro especial sino que serán una prenda de ropa alternativa, jabones ecológicos o unas zapatillas de running especiales para tus condiciones, es decir, la clave de estos pequeños comercios debe seguir siendo vender algo especial que no puedes encontrar en cualquier centro comercial, aconsejar al cliente y la especialización.

Estaba cerrando este artículo cuando he visto el titular de El Periódico de Catalunya: Trias abre la puerta a comprar locales de comercios históricos para evitar su cierre. No me parece mal la medida si se hace bajo criterios objetivos.

 

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